Aunque las previsiones climáticas
para el sábado eran buenas, los días de niebla y
gélidas temperaturas en la Ribera Navarra hacían
presagiar lo peor. Cuando nos montamos en los coches en Tudela
para iniciar nuestro viaje hacia los Pirineos la niebla parecía
que nos iba a acompañar toda la jornada. Sin embargo, al
llegar al refugio de Linza, punto de partida de la ascensión
al Petrechema el sol lucía radiante y aunque la temperatura
no alcanzaba los 0ºC fue subiendo haciéndonos disfrutar
de un día maravilloso.
A pesar de la fecha y de las cenas de empresa nos juntamos unos
treinta montañeros y montañeras que comenzamos la
ascensión a nuestro objetivo por el sendero que parte al
final del aparcamiento del refugio, cruza un pequeño riachuelo
y asciende por unas laderas de pastos de suave pendiente, en las
cuales ya pudimos pisar las primeras manchas de nieve. Continuamos
ascendiendo hasta alcanzar un collado, en el que hicimos una corta
parada para reagruparnos y continuamos tranquilamente por la ladera,
pisando en todo momento nieve, en la mayoría del trayecto
en estado de polvo que nos hacía hundirnos a veces hasta
la rodilla. Una vez alcanzada la arista cimera, seguimos por ella
hasta coronar la cumbre del Petrechema.
Durante todo el recorrido, debido a las excelentes condiciones
climáticas, pudimos disfrutar de unas vistas maravillosas
que se acentuaron al alcanzar la cumbre, desde la cual tuvimos
la suerte de poder contemplar todos las montañas de alrededor:
la Mesa de los Tres Reyes, el Acherito, el Chinebral de Gamueta,
el majestuoso Midi O’ssau y otras muchos más y como
no, a pocos metros de la cima, las impresionantes agujas de Ansabere
las cuales parecía que podíamos alcanzar de un gran
salto.
Tras el almuerzo en la cima y aunque sin muchas ganas de bajar,
por lo bien que se estaba con el sol acariciándonos, emprendimos
el descenso. Un parte del grupo descendió por el mismo
camino y el resto se decidió por un recorrido algo más
largo, bajando por la vertiente que da al barranco del Petrechema,
de mayor pendiente que la vía por donde habíamos
ascendido, y siguiendo por un precioso valle hasta alcanzar un
refugio vivac y desde allí al refugio de Linza.
De vuelta a casa, ya estamos pensando en la próxima salida
del 20 de enero.