Habíamos pasado una agradable
velada durante la cena del viernes, en el refugio Casa de Piedra
de Panticosa. Ya sabes, un grupo de montañeros charlando
de monte..., monte y más monte. Y como no podía
ser menos del proyecto que llevábamos para el día
siguiente, uno de los más fuertes de la temporada, un
tresmil de entidad que para conseguirlo necesitaríamos
de una larga marcha por los ibones de Bachimaña y Azules.
Al día siguiente amaneció un magnifico día
que presagiaba una agradable jornada montañera. Comenzamos
a caminar por el sendero que, en un principio, gana altura rápidamente,
discurriendo por el estrecho cortado que forma el río
en la muralla rocosa, luego, tras pasar la cascada “do
fraile” y acceder al primer ibón de Bachimaña,
el valle se ensancha, dejándonos divisar el extraordinario
paisaje de tantas cimas rodeándonos.
Continuamos nuestra marcha hasta el final de los lagos Azules
para, por un terreno de roca lavada por el glaciar extinguido,
continuar hasta el collado de Infiernos, lugar que invita a
un descanso después de las varias horas que llevamos
ya de ascensión. El paisaje aquí es magnifico,
el Pico Tebarray con su lago metido en una autentica “hoya”.
El “pulpo” del macizo del Balaitous detrás
de él. Y la cresta a recorrer de los Infiernos, delante
nuestra.
Ahora ya hay que echar las manos para progresar, pero no llega
a complicarse en ningún momento, se trata de una agradable,
trepada.
Por fin llegamos! La cima del Infiernos Norte, un magnífico
tresmil. Para conseguir la cima principal, todavía hay
que superar un tramo de cresta totalmente horizontal de apariencia
muy aérea, pero que se deja hacer sin problemas, es más
cuestión de decisión, en realidad no tiene ningún
peligro si se presta un poco de atención.
La bajada la hicimos por el mismo camino, sin prisas, entreteniéndonos
en los lagos y disfrutando del paisaje y la agradable compañía
de buenos amigos, algunos de ellos recién conocidos,
pero unidos prontamente por los lazos de amistad que se hacen
en el monte.
Con esta ascensión terminamos
la temporada de excursiones, un digno colofón a un periplo
que nos ha llevado por cimas pirenaicas como el Castillo de
Acher, el Peñaforca, el Aspe o el Collarada, por otros
montes de diferentes sierras como el Toloño, Urbasa o
el Amboto y por travesías con raquetas de nieve como
la de la Canal Roya.
Pero no terminamos aquí, solamente decimos un ¡hasta
pronto!, en octubre volveremos de nuevo con un programa tan
interesante como el realizado que ya estamos preparando.