Para comenzar la jornada, nuestro
primer objetivo era alcanzar el Ibón de Ip. Para ello hubo
que salvar un fuerte desnivel que pronto hizo que los menos fuertes
sufrieran un poco. Pero nadie perdió los ánimos, además
la impresionante flora de la zona boscosa, hacia especialmente grato
el camino compensando sobradamente el esfuerzo.
Una vez en el lago, una parada para almorzar y recuperar fuerzas,
para hacer frente a la próxima etapa y alcanzar el collado
de Ip. El camino discurría por una incomoda pedrera que la
larga fila de montañeros supero lentamente hasta llegar al
collado. Una vez en él, ya no quedaba nada para alcanzar nuestro
objetivo final. Lastima que una molesta niebla nos impidió
disfrutar de las fantásticas vistas que a buen seguro nos ofrece
esta emblemática cima que domina toda la comarca de la Jacetania.
Aprovechamos el descanso para mantener una conversación por
radio con otros amigos del grupo que se encontraban escalando la “cresta
del diablo” en la zona del Balaitus, distante varios kilómetros
en línea recta.
Después del esfuerzo
requerido por la ascensión, la bajada se nos hizo mas cómoda
y gratificante, bromear, echarse unas risas, contemplar el paisaje...,
el buen royo era patente entre tantos amigos.
Baño en el río
como fin de trayecto, cervezas de premio y una sensación de
camaradería cada vez mayor puso el broche a esta maravillosa
jornada.