Grupo Montaña MUSKARIA
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8 de octubre de 2005

Ascensión al Aspe
(Por el barranco de Rioseta)

         
 
 

¡Magnifica esta excursión!, todo salió de forma extraordinaria, los 42 montañeros participantes dibujaron con su caminar, una “serpiente multicolor” en el Barranco de Rioseta camino del Aspe. Un bonito día soleado y caluroso, ya en términos otoñales, nos deparo una grandiosa ascensión. Larga y exigente pero, francamente fabulosa.

Iniciamos la ascensión al Aspe por el barranco de Rioseta (1.380m) recorriendo los sucesivos circos que se van formando a lo largo de dicho barranco hasta la base de la cara norte del Aspe, en un día soleado y muy agradable, haciendo sucesivas paradas de descanso y reagrupamiento.
Desde la base el Aspe la ascensión discurre por la ladera de este pico, donde las primeras nieves caídas hace una semana, hacen que tomemos precauciones. Sin ningún incidente llegamos a la cumbre sobre las 3 de la tarde, donde permanecemos más de media hora comiendo algo y disfrutando del día y del paisaje. Al rato, iniciamos el descenso, pero ahora por la “Brecha de Aspe” (2.425m) de menor dificultad por la falta de nieve, y por recorrer otro itinerario, esta vez hacia Candanchú, donde nos espera el autobús. El descenso es lento por el pedregal de deyección en la canal de fuerte pendiente que se forma entre el Aspe y el pico Llena de la garganta (2.599m) y entre los grandes bloques que se forman más abajo. Tras el último reagrupamiento, el grupo se estira buscando ya llegar, algunos con la reserva tras tan largo recorrido, llegando sobre las siete al autobús.

A pesar del cansancio, la gente estaba muy contenta por el grandioso paisaje que pudimos ver a lo largo del recorrido. El Aspe por el recorrido de Rioseta se muestra en todo su grandiosidad y belleza.

La larga fila de montañeros al partir desde el acuartelamiento de Rioseta.
 
Las diferentes gradas del Barranco de Rioseta.
 

 
 
 
 
El ganado, forma parte del paisaje.
 
El largo sendero muy marcado en el terreno.
 

 
 
 
 
También los asustadizos Sarrios nos saludan al pasar.
 
De cuando en cuando, una paradita de descanso y reagrupamiento.
 

 
 
 
 
Continuamos nuestro caminar, con la vista puesta en el majestuoso pico.
 
Poco a poco vamos ganando altura dejando atras el fondo del valle.
 

 
 
 
 
Un día expléndido nos brinda el majestuoso paisaje en toda su plenitud.
 

 
 
 
 
Esta cascada, caudalosa en la primavera, nos recuerda la sequia que también aquí se padece.
 
El sendero continúa, en esta ocasión bajo estas increibles formaciones rocosas.
 

 
 
 
 
Una vista del Aspe ya próximo, con la "Cresta del Murcielago" a su izquierda.
 
Primeras nieves en las zonas de umbría.
 

 
 
 
 
¡Por fin, la cima!. Larga ha sido la ascensión, pero merece la pena; La íntima satisfación por la conquista, el grandioso entorno, el amigable ambiente..., en fin, todo.
 

 
 
 
 
Ahora toca descender por la "Brecha del Aspe".
 

 
 
 
 
Ahora toca el descenso, cansados pero felices.
 
¡Hostia!¿no se me caera encima esto?.
 

 
 
 
 
Los colores otoñales en la escasa vegetación.