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¡Magnifica esta excursión!, todo
salió de forma extraordinaria, los 42 montañeros participantes
dibujaron con su caminar, una “serpiente multicolor” en
el Barranco de Rioseta camino del Aspe. Un bonito día soleado
y caluroso, ya en términos otoñales, nos deparo una
grandiosa ascensión. Larga y exigente pero, francamente fabulosa.
Iniciamos la ascensión al Aspe por el
barranco de Rioseta (1.380m) recorriendo los sucesivos circos que
se van formando a lo largo de dicho barranco hasta la base de la cara
norte del Aspe, en un día soleado y muy agradable, haciendo
sucesivas paradas de descanso y reagrupamiento.
Desde la base el Aspe la ascensión discurre por la ladera de
este pico, donde las primeras nieves caídas hace una semana,
hacen que tomemos precauciones. Sin ningún incidente llegamos
a la cumbre sobre las 3 de la tarde, donde permanecemos más
de media hora comiendo algo y disfrutando del día y del paisaje.
Al rato, iniciamos el descenso, pero ahora por la “Brecha de
Aspe” (2.425m) de menor dificultad por la falta de nieve, y
por recorrer otro itinerario, esta vez hacia Candanchú, donde
nos espera el autobús. El descenso es lento por el pedregal
de deyección en la canal de fuerte pendiente que se forma entre
el Aspe y el pico Llena de la garganta (2.599m) y entre los grandes
bloques que se forman más abajo. Tras el último reagrupamiento,
el grupo se estira buscando ya llegar, algunos con la reserva tras
tan largo recorrido, llegando sobre las siete al autobús.
A pesar del cansancio, la gente estaba muy
contenta por el grandioso paisaje que pudimos ver a lo largo del recorrido.
El Aspe por el recorrido de Rioseta se muestra en todo su grandiosidad
y belleza.
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La larga fila
de montañeros al partir desde el acuartelamiento de Rioseta. |
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Las diferentes gradas del Barranco
de Rioseta. |
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El ganado, forma
parte del paisaje. |
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El largo sendero muy marcado
en el terreno. |
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También
los asustadizos Sarrios nos saludan al pasar. |
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De cuando en cuando, una paradita
de descanso y reagrupamiento. |
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Continuamos
nuestro caminar, con la vista puesta en el majestuoso pico. |
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Poco a poco vamos ganando altura
dejando atras el fondo del valle. |
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Un
día expléndido nos brinda el majestuoso paisaje en toda
su plenitud. |
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Esta cascada,
caudalosa en la primavera, nos recuerda la sequia que también aquí
se padece. |
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El sendero continúa,
en esta ocasión bajo estas increibles formaciones rocosas. |
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Una vista del
Aspe ya próximo, con la "Cresta del Murcielago" a su
izquierda. |
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Primeras nieves en las zonas
de umbría. |
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¡Por
fin, la cima!. Larga ha sido la ascensión, pero merece la pena;
La íntima satisfación por la conquista, el grandioso entorno,
el amigable ambiente..., en fin, todo. |
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Ahora
toca descender por la "Brecha del Aspe". |
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Ahora toca el
descenso, cansados pero felices. |
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¡Hostia!¿no se
me caera encima esto?. |
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Los colores otoñales
en la escasa vegetación. |
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