emprendimos nuestra marcha hacia la cabaña del Cerbillonar. Alcanzamos nuestro primer destino alrededor de las 9 y media de la noche, y tras inspeccionar la cabaña, con dos habitaciones y muy limpia, decidimos no montar las tiendas y pasar la noche en ella. Antes una buena cena a la luz de los frontales.
A la mañana siguiente, nos levantamos pronto e iniciamos una larga y dura ascensión apenas señalizada con hitos, sobretodo al alcanzar la parte más agreste y pedregosa, desprovista de cualquier vestigio importante de vegetación, del circo de Labaza, al pie de la característica marmolera entre el Pico Central y el Montferrat. Parece ser que no es una ruta muy transitada, desde luego durante la subida no nos encontramos a nadie.
El sol, que pronto empezó a brillar con fuerza en un cielo totalmente despejado, contribuyó a endurecer la subida y a disminuir considerablemente nuestras reservas de agua. Hizo falta más tarde recurrir a los neveros para poder beber agua.
El corredor de la Moskowa, que tanto recelo había provocado en algunos integrantes del grupo (al final 10 montañeros/as), se superó sin problemas y pronto alcanzamos, tras ascender por una zona muy descompuesta, el collado de lady Lister. A partir de este momento el paisaje cambio por completo, al pasar de una zona muy seca, aunque con gran atractivo, a divisar el glaciar de Ossoue y el impresionante macizo del Vignemale.
Desde el collado, dada la proximidad a ambas cumbres, ascendimos el pico Central y el pico de Cerbillona. A continuación un pequeño descanso en el collado de Cerbillona para retomar fuerzas antes de afrontar la subida al Pique Longe o Grand Vignemale. En vez de la ruta normal, decidimos subir por el Clot de la Hount y desde allí continuar toda la cresta hasta alcanzar el Pique Longe. Un cresta fácil pero con gran atractivo y algún paso aéreo que dio más emoción a la excursión. Por fin en la cima del Vignemale, tras varios intentos frustrados por el mal tiempo, donde nos quedamos un buen rato haciéndonos fotos y contemplando el espectacular paisaje ante nosotros.
La bajada se hizo por la ruta normal e iniciamos el descenso por el glaciar de Ossoue. Aun hubo dos que, como no habíamos subido bastantes picos, ascendieron el Pitón Carré, desde donde tuvieron la oportunidad de ver a dos escaladores en la norte del Vignemale, la Punta Chausenque y la Espalda Chausenque.
Tras una larga bajada alcanzamos la presa Ossue y continuamos hasta la cabaña de Lourdes, que no estaba en muy buenas condiciones. Por ello, para pasar esta segunda noche montamos las tiendas, que para algo las habíamos subido, en los prados cercanos a la cabaña.
Al día siguiente, una suave travesía por el valle de la Canau hasta llegar al ibon de Bernatuara y un fuerte descenso hasta Bujaruelo, con un buen baño refrescante en el río Ara, no apto para los frioleros. Tras una buena comida iniciamos el regreso a Tudela, cansados pero muy contentos por el maravilloso fin de semana.