Ascensión al Agüerri
12 - 4 - 2008
Cuando paramos a tomar un café en Puente
la Reina de Jaca, que nos sirviera para desperezarnos del viaje en el
autobús y entonar el cuerpo, no había una nube en el cielo,
aunque no era difícil predecir que, tal como ocurrió después,
más tarde o más temprano el tiempo empeoraría.
Comenzamos a caminar con buen
animo, un abigarrado grupo de casi 40 personas, en el que esta vez podíamos
decir que había más montañeras que montañeros.
Desde el aparcamiento del refugio de Gabardito, primero por el camino,
y luego por sendero, la larga columna se adentró por el angosto
valle marchando entre amigables risas y conversaciones. Ganábamos
altura, atravesando un frondoso bosque al principio, que poco a poco
fue dejando paso a una zona más ámplia en la que en verano
veremos pastar el ganado.
Pronto empezamos a pisar nieve,
metiéndonos de lleno en la alta montaña pirenaica, estábamos
rodeados de cumbres emblemáticas: al frente toda la sierra de
Secus, con el Costatiza y el Secus hacía la izquierda, a nuestra
izquierda las laderas de la Punta Agüerrí, pico que esta
vez era nuestro objetivo, y a la derecha el Bisaurín, que domina
toda la comarca enseñándonos ahora su impresionante cara
norte, muy ambicionada por alpinistas y escaladores.
La marcha se torna ahora más
exigente, el terreno gana en inclinación y la nieve húmeda
de primavera hace que abrir la huella sea trabajoso. Pronto llegamos
a la “collada de Costatiza” desde donde la pala que sube
hasta la cima del Agüerrí era una autentica plancha de hielo
de unos 250 metros de desnivel y con una inclinación de unos 40º,
que hay que ascender envueltos en la niebla, y con condiciones meteorológicas
adversas.
La ascensión de este último tramo, tenía un alto
grado de exposición y como no era nuestro objetivo meternos en
dificultades, la mayor parte de los participantes, optó por considerar
el collado como punto máximo de la ascensión, consiguiendo
la cima solamente un pequeño grupo que contaba con más
experiencia y equipamiento.
¡Bueno, esto se acabo por esta vez! Tras el descenso…, la
cervecita en el bar, el viaje en el bus de retorno que transcurrió
entre risas y animadas conversaciones…, todo ello forma parte del
agradable ambiente que se forma en estas excursiones, que todos en el
Muskaria nos esforzamos por conservar. ¡Hasta la próxima,
amigos!
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