No quedamos defraudados, Cañuela es
una maravilla y disfrutamos de lo lindo y en cuanto a Coventosa, fue
una gozada la sala de los fantasmas, las gateras y los pasamanos hasta
las marmitas y el gran cañón. Impresionan las dimensiones
y la historia de esta cavidad. Estar en medio del mito y tenerlo al
alcance de la mano y del carburero es estimulante y nos anima... aunque
a alguno se le encoge la tripa pensando en los mas de 350mts de profundidad
del Cueto... en fin todo se andará.
Por cierto deberíamos organizar una salida a Coventosa con
la gente del Muskaria, a ver si les desaparece la fobia a la oscuridad
y a las cavidades, que cada vez que hablamos de cueva piensan en clave
de claustrofobia... Esto es como si cuando hablásemos de monte,
inmediatamente lo relacionaramos imprescindiblemente con el vértigo
y el vacío