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Grupo Montaña MUSKARIA
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Parque Nacional de Aguas Tuertas y San Mauricio
30 de noviembre y 1 de octubre de 2006

Lago de San mauricio.
Abruptas formaciones graniticas es el paisaje predominante en el parque.
 

Para los ojos de cualquier amante de la naturaleza, será seguramente el más bello rincón de todo el Pirineo. En él, el excursionista encontrara idílicos paisajes, el montañero fantásticas ascensiones a picos emblemáticos, y el escalador agujas, crestas y paredes en un entorno único. Todo un conjunto de singulares maravillas protegidas por la denominación de Parque Nacional.
Nuestra intención era hacer la cresta del Tuc de Saboredo desde el valle de Arán, pero el sábado el tiempo estaba muy malo, llovió durante toda la mañana abundantemente y un tiempo frio y desapacible se adueño de la comarca. Como alternativa, continuamos por la carretera hasta llegar a Spot, para adentrarnos en el Parque y pernoctar en el refugio de Amitges con la esperanza de que al día siguiente nos dejase hacer algo más que pasear. Bajo la lluvia, la belleza paisajística del parque no perdía su encanto, haciéndonos grata la aproximación al refugio. El agradable ambiente que nos encontramos en él, lleno de montañeros ávidos de actividad, nos hizo pasar un buen rato entre risas y tertulias montañeras.

Al día siguiente, tras la ascensión al Tuc de Saboredo, un par de rapeles por un estrecho corredor que más parecía un profundo tajo en la roca, nos dejan en la brecha donde comienza la cresta que va hasta el puerto de Ratera. La lluvia del día anterior a mojado tanto la roca que esta impracticable, y un viento frío nos hiela hasta los huesos al tiempo que nos envuelven jirones de niebla, avanzadillas de unas negras nubes amenazantes, que rápidamente, desde el SW, se nos echan encima rozando, escalando las pétreas agujas de los picos.
Desistimos de nuestras intenciones, y continuamos con los rapeles por el ancho corredor que desciende desde la brecha. Poco tardamos en darnos cuenta de que, tal vez, habíamos abandonado demasiado pronto, pues el tiempo comenzó a mejorar de forma notable conforme avanzaba la mañana. Pero ya era demasiado tarde, volver a la cresta y terminarla nos hubiera supuesto un tiempo del que no disponíamos.
Tras un flanqueo por la base del Pico, nos encaminamos a las “Agüilles d’Amitges” para ascenderlas por su arista norte. Se trata de una fácil trepada que nos sirve para “quitarnos el gusanillo”.
Desde aquí, las vistas sobre el parque son incomparables, con la mejoría del tiempo, los juegos de luces y sombras producidos por las nubes y la luz solar sobre los afilados picos graníticos, brillantes de humedad, las hondonadas, los riachuelos, los lagos y los bosques, creaban un bucólico paisaje de belleza indescriptible. Naturaleza agreste, como recién parida por las convulsiones tectónicas de hace miles de años que formaron la cadena montañosa.
El regreso por los frondosos bosques que ya empiezan a teñirse de los colores otoñales y muy ricos en especies micológicas, fue la despedida del parque y el fin de la inolvidable jornada.



 
Cresta de Basiero, entre las nubes.
Agujas de Amitges, vistas desde el Tuc de Saboredo.
 


 
Bonito rapel para bajar del Tuc de Saboredo, por una estrecha chimenea.
Una vez que nos hemos bajado de la cresta de Saboredo, nos encaprichamos de la de las agujas de Amitges.
 


 
El parque nacional, bajo las nubes, semejando un desnudo "paisaje lunar".
La cresta de Saboredo.
 


 
Última aguja de Amitges, difícil de escalar.
Con las nuevas luces, promovidas por la  lenta mejoria del tiempo, el paisaje va adquiriendo una gran belleza.
 

 
 
Llego la hora de irnos para el coche, al fondo la impresionante siluleta de de los Encantats.
Bellisima cascada en las inmediaciones del lago de San mauricio.
 


 
el bosque otoñal en todo su esplendor.
el bosque otoñal en todo su esplendor.
 


 

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