Comenzamos la escalada bastante
“fríos”.
En el aire flotaba el recuerdo de la escalada anterior en la Peña
Ezkaurre que termino en accidente y con nuestra amiga Alicia en el hospital
con los dos pies rotos. Aunque nadie dijo nada,
la
psicosis era patente, los fantasmas estaban en cada presa,
en cada roca, en cada fisura.... El amargo recuerdo, nos atenazaba sin
dejarnos disfrutar de lo que estabamos haciendo.