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Nos dirigimos al parque natural de Neuvielle en un
fin de semana con mala previsión meteorológica. “¡va
a hacer muy malo!”, nos decían. Pero como si nada, nosotros
a lo nuestro. Lo ultimo es quedarse en casa.
Muchas nubes camino del collado de Aubert, que daban un ambiente especial
de alta montaña al extraordinario paisaje. Los lagos de Aumar
y Aubert a nuestra espalda, hacia el oeste la impresionante silueta
del Ramoun y el Neuville, y de frente la vista de la cresta de Espade.
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Metidos en la cresta, camino del pico de la Mourelle. A pesar del fuerte
y frío ventarrón, el tiempo se esta estabilizando y no
parece amenazar lluvia.
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la chimenea que conforma el paso mas técnico de la vía.
Nos empeñamos en hacerla saliendo por el agujero, la cosa tenía
su miga, y nos hizo pasar un rato muy divertido, ¿dónde
tiene este el resto del cuerpo?.
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el impresionante caos de roca que conforma la cresta |
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la escalada transcurre en un excelente granito, con
abundantes presas para manos y pies, buenas fisuras para meter todo tipo
de “chatarra” y divertidos pasos que en ningún momento
se complican. |
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Numerosos pasos de escalada y bonitos
destrepes a lo largo de esta fantastica cresta.
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la cresta continua después
del Pico de la Mourelle
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al final, se nos hizo demasiado tarde y tuvimos que abandonar
montándonos un par magníficos rápeles. Digno colofón
a tan fantastico día, mañana nos espera otra cresta que promete
ser tan fantástica como esta, la arista Este al pico Tres consejeros. |
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Los lagos, siempre dominando el fondo
del valle. La perfecta combinación de agua, roca y nubes. Bonito
paisaje para montar la tienda.
Pasar la noche en estos parajes, de vivac o bajo el frágil techo
de una tienda, es una experiencia tan gratificante como la escalada en si
misma.
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